Alguna vez
hemos reflexionado cuanto sacrificio representa ese animal silvestre que
tenemos como mascota o adornando nuestro jardín?.
Cuando los
traficantes de animales hacen captura de silvestres generalmente lo hacen de los
animales jóvenes que aun conviven con su madre y que se nutren de su
alimento. Para llegar a ellos han tenido
que eliminar a su madre, a su padre e incluso a otros miembros del clan
familiar, sobre todo cuando se trata de mamíferos.
En un caso específico,
en la captura de un mono araña o marimonda ( Atelles s.p.), los cazadores deben
sacrificar a los padres para arrebatar la cría de sus brazos; como los primates
conviven en grupos familiares estos responden al ataque en manada por lo que
estos hombres normalmente matan dos adultos, es decir que por capturar un
ejemplar han desaparecido cuatro más; siendo mayor la matanza cuanto mayor sea
el número de capturas. Normalmente, de diez pequeños solo sobrevivirán tres lo
que indica que aquel traficante de animales que ofrece tres primates de estos
en la calle ha contribuido en la muerte de siete pequeños, las 10 madres y 10
padres o parientes; es decir en total no sobrevivieron 27 animales de una
colonia que puede quedar diezmada y aun, más si contamos con el stress causado
que provocará enfermedades y abortos en la población silvestre que queda en la
montaña o selva.
Analicemos
entonces lo anterior y pensemos si vale la pena alimentar nuestro ego a fuerza
de contribuir con un gran daño ambiental.
Existen
mascotas que son criadas en cautiverio y técnicamente son apropiadas para
hacernos compañía pero diferenciemos muy bien entre un animal de un zoocriadero
y uno ofrecido por un destructor de la naturaleza.
No contribuya
con la desaparición de especies silvestres, más adelante nos harán falta, no
los compre rechace todo ofrecimiento. Si
no hay demanda no hay oferta.
La manera más
simple de eliminar a los traficantes de animales silvestres es eliminando la
demanda, no hay compradores no debe haber vendedores; recuerde cada vez que
rechazamos el ofrecimiento de un animal silvestre estamos contribuyendo a
mantener vivos una población en su medio natural.
LUIS FERNANDO
CANIZALES MONTOYA